Volver

AGO. 10, 2026 16:18:51

El gasto en IA y otros tres "megaciclos de inversión" guiarán a las bolsas europeas

"Bajo la superficie de una economía doméstica prácticamente estancada, está emergiendo una Europa a dos velocidades: por un lado, una Europa que muestra signos de desaceleración, con un consumo deprimido, una construcción residencial en mínimos históricos y sectores como el automovilístico y el químico atravesando serias dificultades; por otro, una Europa impulsada por poderosas tendencias estructurales que están respaldando los beneficios empresariales", comenta Caroline Gauthier, corresponsable de renta variable de la gestora.

Según su criterio, "los motores de este fenómeno radican principalmente en la convergencia de cuatro megaciclos de inversión que ya están en marcha o están ganando impulso rápidamente".

El primer megaciclo, explica, es el de la inteligencia artificial (IA), en la que "el gasto de capital ('capex') impulsado por los grandes operadores tecnológicos estadounidenses está beneficiando a toda la cadena de valor global".

"Diversos actores europeos, entre ellos ASML, Besi, Prysmian y Schneider, ocupan posiciones estratégicas dentro de este ecosistema gracias a su liderazgo mundial en equipamiento para semiconductores, cableado e infraestructuras eléctricas. Aunque la primera ola de inversiones se ha concentrado principalmente en Estados Unidos, se espera que progresivamente se extienda a Europa", añade.

En este contexto, la Unión Europea se ha fijado como objetivo triplicar su capacidad de centros de datos en los próximos años.

El segundo megaciclo es el de la electrificación, al que ve "situado en la intersección de los retos climáticos, industriales y geopolíticos", con lo que "se ha convertido en una prioridad estratégica para Europa".

"De aquí a 2030, se prevé que la demanda eléctrica europea aumente en más de un 10%, lo que representa unos 300 teravatios por hora (TW/h) adicionales, equivalentes al consumo anual de Italia. Si bien, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos podrían representar alrededor del 10% del crecimiento de la demanda eléctrica, está claro que no constituyen el principal motor de la electrificación", valora.

También destaca que "la necesidad de invertir en redes eléctricas ya era considerable antes del auge de la inteligencia artificial, impulsada por la electrificación del transporte, la industria y la calefacción", tras lo que "se ha visto aún más reforzada por las recientes tensiones geopolíticas".

"El principal desafío ya no reside en la generación de electricidad, sino en la adaptación de las redes. Estas deberán modernizarse, digitalizarse y reforzarse para integrar flujos energéticos más descentralizados y variables. Según la Comisión Europea, serán necesarias inversiones superiores a 1,2 billones de euros hasta 2040, lo que implica duplicar e incluso triplicar el ritmo actual de inversión", comenta.

INFRAESTRUCTURAS Y DEFENSA

El tercer megaciclo se refiere a las infraestructuras, ya que "se trate de los nuevos corredores energéticos que han debido replantearse tras la guerra de Ucrania, de las redes de agua, de las infraestructuras de transporte o de puentes y túneles envejecidos, las necesidades de inversión son considerables".

"El plan alemán de 500.000 millones de euros a lo largo de doce años es un ejemplo representativo de esta tendencia, aunque forma parte de un movimiento mucho más amplio. Los programas NextGenerationEU y RePowerEU, junto con numerosas iniciativas nacionales, ya están impulsando el despliegue de proyectos en todo el continente, especialmente en Italia, los Países Bajos y Europa del Este", declara.

Tras varias décadas de infrafinanciación, cree que "las infraestructuras físicas se consideran ahora una cuestión tanto de competitividad como de soberanía".

Esta necesidad de modernización, explica, proporciona "un apoyo estructural y sostenido a las empresas vinculadas a la construcción, los materiales y los servicios asociados".

El cuarto megaciclo es el de la defensa, un sector en el que, "con un gasto que podría alcanzar el 3% del PIB, e incluso el 5% si se incluyen las infraestructuras de uso dual, civil y militar, Europa está iniciando un ciclo de inversión que debería respaldar de forma duradera el crecimiento de las compañías industriales, tecnológicas y de defensa durante las próximas décadas, incluso en el supuesto de que finalizara el conflicto entre Rusia y Ucrania".

En este sentido, Gauthier recuerda que "la cuestión de cómo financiar estas inversiones es, naturalmente, fundamental", puesto que "los Gobiernos no podrán asumir por sí solos un esfuerzo de tal magnitud".

"Por ello, es probable que continúe desarrollándose el recurso a mecanismos de financiación conjunta a escala europea, potencialmente en el marco de la tan deseada Unión de los Mercados de Capitales, con el objetivo de acceder y canalizar de forma más eficiente el ahorro europeo", concluye.