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AGO. 10, 2026 16:55:08

EUR/USD: vientos en contra para la divisa europea mientras el billete verde sigue fuerte

En cuanto al euro, Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, comenta que sigue siendo vulnerable a corto plazo, ya que el balance de riesgos apunta hacia un mayor endurecimiento monetario en EEUU, mientras que los diferenciales de rentabilidad de la deuda francesa continúan ampliándose.

"Sin embargo, las sorpresas macroeconómicas relativas han evolucionado a favor del euro en las últimas semanas, lo que sugiere que su margen de caída es limitado y que el umbral para una recuperación moderada es relativamente bajo. Durante las últimas cinco semanas, el euro se ha mantenido prácticamente estable frente al dólar, y el cruce EUR/USD ha tenido dificultades para consolidar avances por encima del rango de 1,13-1,15. Aunque los precios del petróleo se moderaron tras la reanudación de las conversaciones entre EEUU e Irán, el deterioro de la relación de intercambio de la eurozona continúa suponiendo un obstáculo para la moneda única", afirma.

Además, la subida de tipos del BCE en junio y la posibilidad de que se produzca un nuevo incremento a finales de año han evitado una caída más pronunciada del euro. "Aun así, la persistencia de las presiones inflacionistas en EEUU sugiere que el balance de riesgos continúa inclinado hacia una mayor ampliación de la ventaja de los tipos oficiales estadounidenses frente a los de la zona euro", señala.

Además, el diferencial de rentabilidad entre la deuda pública alemana y francesa a largo plazo volvió a ampliarse durante la primera mitad de 2026. Mientras que los países de la periferia de la eurozona que históricamente han mostrado una menor disciplina fiscal (Italia, España y Grecia) han logrado reducir sus déficits y han recibido mejoras en sus calificaciones crediticias, la deuda pública francesa continúa siguiendo una trayectoria diferente, destaca. Los últimos acontecimientos relacionados con las elecciones presidenciales francesas de 2027 añaden todavía más incertidumbre a las perspectivas.

En el lado positivo, "las sorpresas macroeconómicas relativas han evolucionado a favor del euro durante las últimas semanas. Aunque esto todavía no apunta a una recuperación contundente de la eurozona, sí sugiere que buena parte de la divergencia de crecimiento observada anteriormente ya está reflejada en las valoraciones del mercado. Teniendo en cuenta las moderadas expectativas para la eurozona y la considerable fortaleza de la economía estadounidense que ya descuentan los mercados, una nueva mejora de los datos de actividad de la zona euro probablemente respaldaría al euro. Por tanto, el umbral para que se produzca una recuperación moderada continúa siendo relativamente bajo", asegura.

Por su parte, respecto al dólar, David Rees, director de economía global, Schroders, opina que las perspectivas macroeconómicas a corto plazo siguen siendo positivas, "aunque el panorama es menos favorable a medio plazo si el interés extranjero por los activos estadounidenses se desvanece o si un choque deflacionista sobre el crecimiento vuelve a poner sobre la mesa de la Fed la flexibilización de la política monetaria".

"La actividad económica de EEUU se ha mantenido mejor que la de otras grandes economías, pero la inflación sigue siendo persistente y el mercado ha tenido que integrar una trayectoria más restrictiva de la Fed. Esta evolución en los rendimientos relativos ya ha contribuido a que el dólar supere su anterior rango de cotización y es, en líneas generales, coherente con nuestro escenario central de perseguir la fortaleza del dólar hasta finales de 2026", expone.

Sin embargo, considera que la dinámica de las demás divisas mundiales sigue siendo frágil: "Aunque la economía de la zona euro se ha mostrado más resistente al impacto de la crisis iraní y el BCE se ha apresurado en subir los tipos de interés, el euro sigue pareciendo demasiado fuerte en relación con los fundamentos económicos. Dado que la inflación de la zona euro se sitúa por debajo de las expectativas, si los mercados empezaran a considerar que un endurecimiento monetario por parte de la BCE es poco probable, el euro y el dólar podrían acercarse a niveles de 1,10 en los próximos meses".

En su escenario central, la previsión de referencia contempla que el dólar suba a lo largo de 2026 antes de retroceder ligeramente en 2027.

Mirando más allá, ve que el panorama del dólar a medio plazo es más equilibrado. "El principal factor de apoyo para el dólar sigue siendo la ventaja relativa de los rendimientos estadounidenses, pero la financiación del déficit por cuenta corriente de EEUU depende ahora en mayor medida de las entradas de capital a corto plazo procedentes de los mercados de renta variable y de los fondos de inversión. Esto hace que el dólar esté más sensible a los cambios en el apetito por el riesgo. Si los mercados estadounidenses siguen comportándose bien, esos flujos pueden seguir respaldando la divisa. Pero si el sentimiento cambia en los mercados de renta variable, ese mismo canal podría amplificar la volatilidad en el mercado de Forex", indica.

En términos más generales, "si la euforia en los mercados estadounidenses llega a su fin, hay buenas razones para pensar que el dólar pudiese sufrir las consecuencias".

Según explica, "un dólar más débil tiene implicaciones considerables para todos los inversores a nivel mundial. Estas van desde efectos inmediatos en las carteras hasta repercusiones a más largo plazo en la rentabilidad de los activos, a medida que las economías, los sectores y las empresas individuales se adaptan a un dólar de menor valor. Al fin y al cabo, la consecuencia del auge económico en EEUU ha significado que el país acumule dos grandes déficits —el de la balanza por cuenta corriente y el presupuestario— y un tipo de cambio real sobrevalorado", concluye.