AGO. 10, 2026 17:10:01
De la geopolítica a los bancos centrales: ¿qué moverá el mercado de bonos?
Para James Bilson, estratega global de renta fija sin restricciones de Schroders, hay dos cosas claras. En primer lugar, destaca que los datos más sólidos de EEUU están reduciendo las perspectivas de recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) y aumentando la probabilidad de subidas a lo largo del próximo año.
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"En segundo lugar, aunque nuestras perspectivas han girado hacia un escenario más 'hawkish', lo mismo ha ocurrido con las cotizaciones del mercado. Seguimos viendo una probabilidad ligeramente mayor de que la Fed mantenga los tipos sin cambios (escenario en calentamiento) de lo que sugieren los mercados", afirma.
Por ello, Bilson pone el foco en el mercado laboral y la inflación. Y es que, según asegura, si EEUU mantiene un ritmo de crecimiento del empleo de 100.000 puestos de trabajo mensuales desde ahora hasta diciembre, las nóminas seguirán registrando un crecimiento interanual de casi el 1%.
"Se trata de un ritmo que la capacidad de oferta del mercado laboral no puede igualar. Por lo tanto, incluso si el crecimiento del empleo se ralentiza hasta aproximadamente la mitad de su ritmo reciente, un estrechamiento del mercado laboral en la segunda mitad de 2026 será casi inevitable".
En cuanto al aspecto inflacionista, el analista de Schroders cree que hay algunas buenas noticias. "La estacionalidad contribuye a unas perspectivas más favorables para el verano y se espera que la presión relacionada con los aranceles -que supone entre 70 y 90 puntos básicos en el PCE subyacente (gastos de consumo personal, el indicador preferido por la Fed)- se reduzca hasta casi cero en la segunda mitad del año".
Sin embargo, avisa que todavía no se ha visto el impacto total del aumento de los precios de los chips de memoria y de la inflación tecnológica generalizada que se está trasladando a los consumidores.
"En general, esperamos que la inflación subyacente se mantenga relativamente sin cambios, mientras que vemos probable que la inflación general se mantenga por encima del 3%, a menos que el petróleo vuelva a los niveles anteriores a la guerra. En pocas palabras, la inflación sigue siendo demasiado alta", enfatiza Bilson.
LAS SEÑALES DEL BCE
Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ya endureció la política monetaria en su reunión del pasado 11 de junio. "Aunque el crecimiento económico en la zona euro es moderado, no creemos que se haya ralentizado lo suficiente como para impedir que el BCE siga subiendo los tipos de interés", señalan desde la firma.
De hecho, sus previsiones apuntan a una inflación subyacente por encima del objetivo en todos los horizontes temporales y en todos los escenarios, a pesar de que en sus cálculos se parte de la base de unos tipos de interés más altos.
En este sentido, y aunque en Schroders descartan que estas proyecciones vayan a materializarse, sí estiman que constituyen una señal importante de la postura restrictiva del BCE. "Por este motivo, consideramos que los bonos alemanes (bunds) son una buena opción de posición corta combinada con nuestra posición larga en bonos del Estado británico (gilts)".
OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN EN DEUDA SOBERANA
Con este telón de fondo, en la firma mantienen su visión positiva sobre los bonos australianos y canadienses. "Ambos siguen siendo nuestros mercados de bonos preferidos".
Además, mejoran su valoración de los bonos del Estado británico (gilts). "Dado que las preocupaciones energéticas se están disipando a medida que parece más probable un acuerdo con Irán, no esperamos que el Banco de Inglaterra suba los tipos de interés, a pesar de que el mercado sigue descontando algunas subidas".
Es más, estos expertos enfatizan que la debilidad del mercado laboral, junto con una mejora gradual (aunque desigual) de las presiones inflacionistas internas, como el crecimiento salarial y la inflación de los servicios, respalda esta opinión.
No obstante, el principal cambio en la asignación de activos de Schroders consiste en neutralizar su visión sobre el crédito corporativo. "Las valoraciones siguen siendo poco atractivas, pero un entorno macroeconómico benigno sugiere que una posición neutral es la postura adecuada. Mantenemos nuestra preferencia por la deuda de mercados emergentes en divisas fuertes y los títulos hipotecarios respaldados por agencias estadounidenses", concluye Bilson.